Fogo no es una isla que se visite sin más: es una isla que se enfrenta. Nace literalmente de un volcán; el Pico do Fogo, aún activo, que con sus 2.829 metros es el punto más alto del archipiélago; y esa fuerza telúrica define todo lo demás: paisajes de lava negra donde parece imposible que crezca nada, y, sin embargo, en el corazón mismo del cráter, viñedos que producen uno de los vinos más singulares de África. Ese contraste entre lo hostil y lo fértil es, quizás, la mejor definición de su carácter.
Es una isla pequeña, volcánica y orgullosa; situada en la parte de Sotavento. Sus habitantes, muchos de ellos descendientes de quienes reconstruyeron sus vidas tras las erupciones de 1995 y 2014, conviven con el volcán con una naturalidad que sorprende al viajero: lo cultivan, lo habitan, lo respetan. Es curioso apreciar cómo la colada de lava de la erupción de 2014 todavía mantiene cortada la carretera principal que da acceso a los pueblos cercanos al Pico do Fogo; ante esta situación, el gobierno del país hizo construir una carretera alternativa que permitiera el acceso a la caldeira del Volcán.
No hay grandes resorts ni turismo masificado; hay pueblos de piedra volcánica, café cultivado en las laderas y un silencio que solo rompen el viento y, de vez en cuando, la tierra misma. Es una tierra de contrastes: negra y árida en sus paisajes volcánicos, verde en sus zonas más húmedas y sorprendentemente fértil allí donde la lava ha dejado su huella. Una isla para caminar, descubrir paisajes de otro mundo, conocer una forma de vida marcada por el volcán y dejarse sorprender por la enorme personalidad de sus habitantes.

Fogo premia a quien busca algo crudo, auténtico y físico: subir su volcán es la experiencia central, pero la isla completa; desde las casas coloniales de São Filipe hasta la tranquilidad de Chã das Caldeiras; tiene mucho que ofrecer a quien viaje con curiosidad y sin prisa.
| Dato Clave | Información |
| Ideal para | Senderismo, playas tranquilas, vacaciones pausadas y naturaleza. |
| Días recomendados | 3 a 4 días. |
| Cómo llegar | Avión (Vuelo interno) o Ferry desde Santiago o Brava. |
| Mejor época | Todo el año. |
Los imprescindibles de la isla de Fogo
Recorrer el Parque Natural do Fogo
Este parque se encuentra en la zona más alta de la isla, una zona protagonizada por el volcán, lo que conlleva unas características propias; como sus cultivos o el estilo de vida de la gente local.
Los 30 kilómetros de carretera que conectan el parque con São Filipe con Chã das Caldeiras están repletos de curvas, así que intenta disfrutar del paisaje porque podrás ver cómo va cambiando según aumenta la altitud.
En sus suelos podrás ver gran variedad de cultivos; como mangos, varias variedades de uvas, bananas… gracias al calor del suelo estos cultivos crecen fácilmente.

Conquistar la cima del Pico do Fogo
Según mi opinión, esta es la actividad estrella que hacer en la isla de Fogo, ya que la posibilidad de alcanzar la cima de un volcán en activo no es un plan que puedas hacer cualquier día. El cono de este espectacular volcán se formó en una erupción en el año 1680, lo que hizo que sus habitantes se tuvieran que mudar a la isla vecina de Brava.
Desde la zona de Chã das Caldeiras inicia la subida al Pico do Fogo, el ascenso y descenso te llevará unas cinco horas. La mayoría de los turistas hacen esta ruta con un guía local, pero si decides hacerlo por tu cuenta el camino está bien señalizado y siempre puedes fijarte en alguno de los grupos con guía para ayudarte. Si vas a subir, es recomendable hacerlo muy temprano, puesto que el calor se combate mejor, ya que el sol no llega a pegar hasta que alcanzas la cima; los locales recomiendan iniciar la subida antes de las siete de la mañana.
Para subir se sube por una zona bastante pedregosa, con especial pendiente en la segunda mitad; mientras que la mayor parte del descenso se hacer por una zona más arenosa sobre la que puedes ir deslizándote y, casi sin esfuerzo, habrás descendido una gran distancia. Ten cuidado con el suelo, hay muchas piedras sueltas que puedes pisar y, además de poder resbalarte, pueden caer ladera abajo y golpear a algún excursionista.
Si duermes en la zona de Chã das Caldeiras, la ruta inicia según salgas de tu alojamiento; pero si duermes en São Filipe normalmente negociarás el trayecto hasta la caldeira y el guía junto; lo que conllevará adelantar alrededor de una hora la salida del alojamiento.

Subir a Pico Pequenho
Muy cerca del volcán de Pico do Fogo se encuentra un cráter, bastante más bajo, que es mucho más asequible que el anterior. La ruta que conecta el pueblo con la cima de dicho cráter es de unos nueve kilómetros, en ella destacan el pico Portela y el cráter homónimo, el cual se originó tras la erupción de 2014.
En esta bonita caminata podrás disfrutar de unas bonitas vistas sobre un paisaje lunar en el que caminarás sobre lava seca y arena negra volcánica. Desde lo alto del cráter podrás disfrutar los distintos colores de los distintos materiales que allí se encuentran, además de sentir el desagradable olor a huevo podrido que desprende el azufre.
Esta ruta es una muy buena opción como alternativa a la ruta a Pico do Fogo, ya que es bastante más sencilla y cómoda.

Pasar una noche en Chã das Caldeiras
La zona que rodea el volcán, conocida como Chã das Caldeiras, tiene dos pueblos: Potela y Bangaira; este último fue sepultado por la erupción de 2014. Estas poblaciones desprenden un aura especial, la gente que vive allí tiene un apego especial por el volcán y la energía que desprende; y es que, a pesar de la erupción de 2014, han vuelto a construir sus nuevas casas en la misma zona, aunque el gobierno les ha ofrecido otras opciones más abajo y alejadas del volcán; siendo conscientes de que volverá a haber otra erupción.
Las casas de esta zona cuentan con unas características arquitectónicas peculiares: algunas no cuentan con agua caliente, otras usan geotermia; esto significa que tienen tuberías subterráneas en las que el agua que transcurre se caliente por el calor del suelo.
Uno de los mejores planes que hacer en la zona de Chã das Caldeiras es conocer Casa Ramiro, este bar local elabora su propio vino, su queso de cabra y su café. Dicho vino, conocido como Manecon, es sólo para consumo propio, pero puedes probarlo en el bar. Cuando nosotros estuvimos, tuvimos la suerte de coincidir con unos cuantos locales que, animados por el dueño, nos deleitaron con unos buenos ritmos musicales caboverdianos mientras disfrutábamos del vino local mientras caía la noche; una experiencia que se quedará grabada en nuestra memoria para siempre.

Visitar una bodega de vino Chã
Tanto si eres amante del vino como si no, te recomiendo que visites una bodega de vino Chã, ya que es el vino nacional de Cabo Verde y sólo se produce en Fogo. Podrás degustar vinos tanto rosados como tintos con un poco de queso de cabra y café, también autóctonos de la isla de Fogo.
Si paseas por la zona de Chã das Caldeiras podrás observar viñas con una uva blanca, tipo moscatel, con un sabor muy dulce; yo cogí algún racimo para probarlas en bruto. La producción de dicho vino se hace a pequeña escala, ya que no se exporta fuera del país. Nos dijeron que una vez exportaron una pequeña muestra de botellas a Boston, ya que dicha ciudad alberga una importante comunidad de caboverdianos.

Perderse por São Filipe
São Filipe es la capital de la isla de Fogo, fue fundada en el siglo XVI y cuenta con unos 8.000 habitantes. Para recorrer dicha ciudad lo recomendable es hacerlo a pie, a pesar de las cuestas, perdiéndote por sus calles y hablando con los locales. Algo que llama la atención en su centro histórico son las coloridas casas coloniales, muchas se encuentran en los alrededores del Mercado Municipal y de la Praça Cãmara. Estas casas coloridas, conocidas como Sobrados, cuentan con fachadas en colores pastel y balcones de hierro forjado y contrastan con el adoquinado grisáceo y su playa de arena negra, la Praia da Bila. Estos edificios, antiguamente se trataban de casas de familias adineradas y con cierta influencia portuguesa en el papel de São Filipe y la isla.
Aunque mi recomendación es que te pierdas por esta pequeña población, a continuación, te pongo alguno de los puntos que a mí me llamaron más la atención.
- Praça Cãmara. Una bonita plaza en la que se puede ver un templete típico y un fotogénico “sobrado”.
- Kit para ampollas y botiquín básico: Tiritas específicas (tipo Compeed), desinfectante, ibuprofeno y sales de rehidratación.
- Praia da Bila. La playa urbana es de arena negra, puede ser una buena opción para refrescarte, pero ten cuidado con las posibles corrientes.
- Igreja Nossa Senhora da Conceição. Esta pintoresca iglesia, también conocida como la Iglesia Azul de Fogo, es el edificio religioso más importante de la ciudad en la época colonial. Con su sobria arquitectura es mi edificio favorito de toda la ciudad.
- Cruz dos Passos. Esta plaza es la principal de la ciudad y punto de encuentro entre residentes y turistas.
- Mercado municipal. Este animado lugar es ideal para comprar frutas locales, como mangos o papayas; especias variadas y productos artesanales.

Conocer el tradicional pueblo de Mosteiros
El pueblo de Mosteiros es uno de los 22 municipios o concelhos de Cabo Verde y se trata de un buen ejemplo de la historia y cultura de la isla, mientras paseas por sus empedradas calles puedes hacerte una idea de la vida tranquila que llevan sus acogedores habitantes. Si hablas con algún local podrás aprender sobre sus tradiciones familiares, entre las que destacan los vinos tipo chã, que combinan a la perfección los minerales volcánicos de la isla, sus sabores y su patrimonio.

Disfrutar del festival de la niebla de São Filipe
Si tu estancia en la isla coincide en abril tienes la posibilidad de tener una inmersión única en la cultura de la isla. Esta celebración mezcla perfectamente música, danza y trajes tradicionales en la que escuchar la conocida morna, la música típica de Cabo Verde, al ritmo de los tambores.

Relajarse en las piscinas naturales de las Salinas de São Jorge
Estas salinas combinan perfectamente las aguas cristalinas con la playa de arena negra. Para llegar a ellas puedes optar por un sendero de descenso lento que era utilizado por los pescadores locales.
La caminata comienza cerca del imponente volcán Monte Preto, ahora extinto, responsable de las características geomorfológicas de Salinas. El suave descenso hacia el mar resulta muy sugerente gracias al contraste entre los diferentes tonos de negro de la lava y las distintas tonalidades de verde. Por un lado, el paisaje volcánico y, por otro, la gran variedad de plantas endémicas, legumbres, huertos y árboles frutales como el mango y la guayaba.
En São Jorge hay restaurantes y casas de huéspedes donde los turistas pueden alojarse, o bien optar por continuar por el camino utilizado por los pescadores para transportar el pescado desde el mar hasta la carretera principal y la comunidad de São Jorge para llegar a Salinas, uno de los principales atractivos naturales y turísticos de la isla. En Salinas será posible bañarse en la tranquilidad de las piscinas naturales, pasear por las playas de arena negra o conversar con los pescadores que regresan del mar. También es posible pasar la noche en Salinas.

Recorrer la costa sur
Puedes disfrutar de un día completo recorriendo la carretera hacia Cova Figueira y Mosteiros; esto te permitirá ver el mirador de Tinteira, los cafetales de Pai António y la vida de los pueblos pesqueros, con paradas para probar algunos productos locales.

Consejos prácticos para disfrutar de esta pequeña isla
Dónde dormir
A la hora de elegir dónde alojarse mi recomendación, sin ninguna duda, serían dos. Para recorrer la isla me alojaría en São Filipe. Para vivir la experiencia y por la comodidad de hacer alguna de las rutas por la caldeira, hacer una noche en el mismo Chã das Caldeiras. Así que yo veo una buena opción dormir en dos sitios diferentes, aunque si buscas una opción más cómoda, quizás la mejor opción sea dormir en São Filipe.
Cerca de Chã das Caldeiras se encuentran varios albergues ecológicos o ecolodges, están construidos con materiales locales y en ellos te sumerges perfectamente en el ambiente volcánico.

Cómo moverse
En la isla de Fogo es más difícil moverse con colectivos o aluguers; por lo que puede ser una buena opción alquilar un coche para tener libertad de movimiento, especialmente si es un 4×4. Si tu idea es alojarte en São Filipe todas las noches y acercarte algún día a la caldeira, puedes optar por coger un colectivo, alquilar un coche o contratar alguna excursión cerrada con el traslado incluido. El precio de los alquileres de coche ronda los 60€ por día, pero no hay mucha oferta, así que intenta reservarlo con cierta antelación.
Por último, puedes usar el servicio de taxis, especialmente si viajáis un grupo de personas o si coincidís con otra gente para compartir gastos; ten cuidado y pacta el precio antes de montarte.
Si tienes que ir del aeropuerto a São Filipe, puedes contratar un taxi en el mismo aeropuerto por unos 5€, según aterrizas habrá un montón de taxis esperando en la puerta.

Cómo llegar
Existen dos opciones para llegar a Fogo, con ferry o con avión. Si te decantas por el ferry, la opción más barata y lenta comprueba los horarios y los precios en la página de la empresa de CV Interihlas; ten cuidado con mirar los precios para extranjeros, ya que varía. Si te decantas por el avión, el aeropuerto de Fogo sólo recibe vuelos nacionales, por lo que tendrás que hacer alguna escala previa en alguno de los aeropuertos internacionales de las otras islas a través de la empresa nacional CVsky.

Cuántos días dedicarle
El tiempo que dedicar a esta isla dependerá del ritmo de vida con la que quieras descubrirla; pero mi recomendación es que recorras la isla durante al menos dos días completos. De esta forma podrás disfrutar de la zona de Chã das Caldeiras y de São Filipe y, si te sobra tiempo, recorrer alguno de los pueblos o playas.

Dónde comer
En la zona de Chã das Caldeiras puedes encontrar algunos sitios donde comer o cenar, quizás no con demasiada opción; mientras que en São Filipe sí que tienes más opciones y variadas que en el resto de la isla.
Qué llevar
Fogo es una isla para los amantes del senderismo, así que tu maleta dependerá de tus prioridades. Para no cargar de más ni echar nada en falta, esto es lo imprescindible:
- Calzado de montaña con buen agarre: Olvídate de estrenar zapatillas aquí. Las calzadas tradicionales pueden ser muy resbaladizas, especialmente si hay humedad.
- Calcetines de senderismo antiampollas: Lleva al menos un par de repuesto en la mochila del día.
- Ropa por capas: Camisetas transpirables de manga corta y alguna de manga larga ligera para protegerte del sol.
- Cortavientos o chaqueta ligera: En las zonas altas (como el Pico do Fogo) la temperatura baja y el viento o la niebla son frecuentes.

- Pantalones cómodos: Lo ideal son pantalones desmontables o mallas resistentes para caminar.
- Bañador y toalla de secado rápido: Para darte un chapuzón en alguna de las playas.
- Protector solar de alto factor y bálsamo labial: El sol aprieta con fuerza durante las caminatas.
- Gorra o sombrero y gafas de sol: Indispensables para los tramos expuestos sin sombra.
- Biodramina o pastillas para el mareo: El trayecto en ferry desde São Vicente puede moverse bastante, y las carreteras de montaña en aluguer están llenas de curvas.
- Mochila de día (20-30 litros): Con funda impermeable por si te atrapa alguna llovizna en los valles del norte.
- Cantimplora con filtro o purificador de agua: El agua del grifo no es recomendable para beber y conviene reducir al máximo el uso de plásticos de un solo uso en la isla.

- Bastones de trekking: Tus rodillas te lo agradecerán enormemente en los descensos pronunciados, como la bajada hacia el Valle de Paúl.
- Batería externa (Powerbank): Si usas el móvil para fotografiar o seguir rutas en GPS, la batería se agotará rápido sin cobertura.
- Efectivo (Escudos caboverdianos o euros): En la mayoría de los pueblos pequeños y alugueres no aceptan tarjeta ni hay cajeros automáticos.
Un consejo final
Fogo no es una isla de playa y tumbona: es una isla para caminar, para mirar hacia arriba y para dejarse sorprender por la idea de que se pueda vivir —y hacer vino— dentro de un volcán activo. Resérvale al menos dos días: uno para la ascensión o la visita a Chã das Caldeiras, y otro para perderte por São Filipe y la costa sur sin prisa. Es, probablemente, la isla de Cabo Verde que más se queda grabada en la memoria una vez que has vuelto a casa.
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