Esmirna (İzmir, la antigua Smyrna) suele quedar en segundo plano frente a Estambul y Capadocia, e incluso muchos viajeros la usan solo como puerta de entrada a Éfeso. Es un error: la tercera ciudad de Turquía tiene un carácter propio, mediterráneo y multicultural, con un malecón interminable, mercados centenarios y una vida de café que invita a quedarse más de un día de paso. Aquí tienes los consejos prácticos que te harán falta para moverte bien por la zona.
- Para llegar en avión puedes volar directamente al aeropuerto de Esmirna, si vuelas desde España tienes algunos vuelos directos a la semana.
- Si quieres moverte por el país puedes usar el autobús o el tren para conectar las principales ciudades, pero si vas a visitar zonas más rurales, te interesará alquilar un coche para poder tener mayor libertad de movimiento. Yo suelo usar el buscador de Discovercars.

- La moneda que se usa es la lira turca (TRY), cuya equivalencia es 1€ = 56,16 TRY aunque el cobro en tarjeta está a la orden del día en cualquier localidad del país, sigue habiendo algún comercio, restaurante, puesto donde sólo aceptan efectivo, con lo que es recomendable llevar algo de efectivo encima.
- El huso horario del país es el UTC + 3, lo que significa que es una hora más que en la España peninsular en verano y dos más en inverno.
- La tarjeta sanitaria europea no te cubre en Turquia, por lo que es necesario un seguro de viajes, puedes contratar un seguro de viaje en el siguiente enlace, obteniendo un 5% de descuento inmediato.

- Si necesitas ir del aeropuerto de Esmirna a la ciudad tienes varias opciones. Además de poder coger un taxi en el mismo aeropuerto, puedes hacer uso del autobús urbano, con las líneas 200, 202, 204 y 206 podrás llegar a distintos puntos de la ciudad, comprueba dicha información en su web; otra opción es coger el tren en el mismo aeropuerto, puedes informarte en su página web.
- Si necesitas ir a alguno de los municipios cercanos a Esmirna, comprueba si existen líneas de autobús que te lleven hasta allí con la empresa Havas en el siguiente enlace.
- Para organizar los trayectos en bus, la aplicación más práctica es Obilet, muy popular en Turquía, que permite consultar horarios, comparar compañías y reservar asientos directamente desde el celular.

- El agua de Estambul es potable, pero no está en las mejores condiciones para beberlo directamente, así que es recomendable beber agua embotellada.
- Si estás pensando en cuanto tiempo dedicar a la ciudad, te diría que puedes cubrir lo esencial con un par de días; si quieres añadir excursiones de un día, como Éfeso o Alaçatı, calcula entre cinco y siete días para la zona en conjunto.
- Esmirna tiene una red de transporte público bastante eficiente que combina autobuses, tranvía, metro y ferris. Lo más práctico es sacar la Izmirim Kart, la tarjeta recargable de transporte que da acceso a descuentos y evita tener que pagar cada trayecto en efectivo. Se compra en las máquinas de las estaciones y sirve para casi todo el sistema.

- Consejo con más valor del que parece: los ferris que cruzan la bahía (por ejemplo, entre Konak y Karşıyaka) son baratísimos, rápidos y de paso ofrecen la mejor vista de la ciudad y del skyline junto al mar. Úsalos como transporte, no solo como paseo turístico.
- Si tienes medio día extra, sube en el teleférico de İzmir, al suroeste de la ciudad: las vistas del bosque, los edificios de piedra y el mar Egeo desde arriba compensan el desvío.
- Entérate bien cómo es la conectividad de tu tarjeta móvil en el extranjero, puede ser que te merezca la pena comprar una eSIM para Turquíaantes del viaje. Tener datos desde el aterrizaje simplifica mucho usar apps de mapas, traducción y transporte, y evita depender del wifi público o buscar dónde comprar una SIM física nada más llegar.

- Lleva un pequeño botiquín, aunque hay farmacias en las ciudades principales; no está de más si puedes llevar en tu maleta:
- Antiinflamatorios.
- Analgésicos.
- Gasas, suero, tiritas… para posibles curas.
- Pomada antibiótica, para evitar infecciones de las heridas.
Un consejo final: No trates a Esmirna como una simple escala. Reserva al menos una tarde libre sin plan fijo: siéntate en un café del Kordon, camina por Kemeraltı sin lista de tareas y deja que la ciudad —con su mezcla de herencia griega, judía, levantina, armenia y turca— se explique sola. Es precisamente esa capa de historia superpuesta la que hace que Esmirna merezca mucho más que una noche de paso hacia Éfeso.

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