Si nos referimos a Macedonia hablamos de tres zonas bastante diferenciadas, aunque no tan distintas entre sí, la primera parte se corresponde con la República de Macedonia del Norte, lo que se corresponde con el 38% de Macedonia, la Macedonia griega, que abarca el 51% y, por último, la Macedonia del Pirin, en Bulgaria que ocupa el 11%. Desde que se desintegró Yugoslavia, gracias en cierto modo a los políticos correspondientes, la tensión entre estos países ha ido aumentando gracias a la identidad original macedonia. Veamos cronológicamente como ha ido evolucionando esta importante zona, históricamente hablando.

Orígenes de Macedonia
El reino se fundó alrededor del siglo VII a.C. por Cárano, quien le puso el nombre por Makedon, hijo de Zeus. Durante siglos loas macedonio eran considerados como bárbaros por los griegos y sólo valorados por sus materias primas, como la madera. Por otro lado, los macednoi tenían el mismo sentimiento hacia los griegos.
Durante el siglo V a.C. Macedonia fue invadida por los persas y fue obligada a ceder sus tropas al ejército persa, esto hizo que las relaciones entre Macedonia y Grecia empeorasen aún más. Con la victoria griega y la posterior expulsión de los persas, Macedonia prefirió mantenerse al margen del resto de Grecia y sus luchas internas.
La Macedonia antigua y la época romana
Durante el siglo IV a.C. en esta zona mandaba la dinastía macedonia del rey Filipo II, quien fue controlando las ciudades – estado del sur de Grecia y unificando Grecia bajo el gobierno macedonio; muy preocupado por la cultura, trajo a Aristóteles de Grecia para dar clase tanto a su hijo Alejandro como a sus compañeros.
Tras el asesinato de Filipo II, por razones dudosas, llegó al trono su hijo, Alejandro Magno, quien aprovecho el legado de su padre y extendió su territorio hasta la India, difundiendo la cultura y la civilización griega por el mundo y haciendo y deshaciendo a su antojo, gracias a su solvencia económica y su potente ejército. Alejandro, tras la victoria con Darío, se hizo con todas las tierras que habían pertenecido a Persia.
Con la muerte de Alejandro Magno y debido a luchas internas, se promovió una corriente griega que rechazaba por completo todo lo proveniente de Macedonia; lo que hizo que el imperio se disolviera hasta que siglo y medio después fue conquistada por el imperio romano. Fueron los romanos quienes dieron importancia a la Vía Egnatia, que conectaba Bizancio con el mar Adriático, que aseguraba la prosperidad de las ciudades. Durante este periodo romano, el cristianismo llegó a esta zona, gracias al apóstol San Pablo, hasta a que, con la división del imperio romano en el 395, Macedonia pasó a estar regido por el imperio bizantino de Constantinopla, donde predominaba el cristianismo ortodoxo con influencia helena.

Llegada de eslavos y macedonios
Durante el siglo VII se produjeron varias migraciones eslavas que mezclaron a las distintas zonas de Macedonia, llegando a superar en número a las poblaciones locales de lirios, tracios y griegos; llegando los bizantinos a perder el control de Macedonia. Estos eslavos eran conocidos como bulgaricos y fundan el primer imperio búlgaro, lo que influye considerablemente en la población macedonia.
Por este motivo, a finales del siglo IX, dos monjes de Salónica, San Cirilo y San Metodio, fueron enviados para difundir la iglesia ortodoxa y la alfabetización entre los eslavos de algunas regiones. Un discípulo de estos dos monjes, San Clemente de Ohrid, colaboró en la creación del alfabeto cirílico e inició la alfabetización de la ciudad de Ohrid junto a San Naum.
Tras varias disputas entre los eslavos y Bizancio, el emperador bizantino Basilio II venció a Samoil en una batalla al este del país, con lo que se logró que Bizancio recuperase Macedonia a principios del siglo XI. Posteriormente, la dinastía Serbia Nemanjic llegó hasta Macedonia hasta que su poder disminuyó y, en el siglo XV, llegaron los otomanos, quienes gobernaron el país hasta 1913. Durante la dominación otomana, no se obligó a convertirse a los habitantes de la región, lo que hizo que siguiese el cristianismo ortodoxo como religión mayoritaria en la región, lo único, que se les obligaba a pagar más tributos que los musulmanes.

La época otomana
Con la llegada de los otomanos se expandió el islam y Skopje pasó a ser un importante centro comercial, construyéndose algunas mezquitas, hammams y fortalezas; aunque Grecia seguía teniendo bastante poder, lo que a veces creaba cierta problemática con los locales. El nacionalismo de Europa occidental chocó con la organización civil de los otomanos por motivos religiosos, esto hizo que las potencias europeas intervinieron tras la Guerra Ruso – turca, de 1877 a 1878, y el Tratado de San Stefano donde se concedió Macedonia a Bulgaria; esas potencias occidentales, por miedo a Rusia, cambiaron las tornas con el Tratado de Berlín, lo que supuso 40 años de conflicto.
A pesar de que Macedonia seguía siendo otomana hubo varias potencias balcánicas que apoyaron grupos revolucionarios, donde destacaba la Organización Revolucionaria Interna de Macedonia (ORIM), creada en 1893. La ORIM dividió a la población en dos partes, una parte nacionalista que defendía que “Macedonia para los macedonios” y otra parte probúlgara.

Las guerras balcánicas
En 1903 los revolucionarios macedonios declararon en Kruševo la primera república democrática de los Balcanes, hasta que 10 días más tarde, los turcos la tiraron por la borda. El líder de este movimiento republicano, Goce Delčev, quien murió unos meses antes, es considerado un héroe nacional macedonio. Este levantamiento se conmemora en el Monumento a la Revuelta de Ilinden en Kruševo.
En 1912 se produjo la Primera Guerra de los Balcanes, en la que Turquía luchó contra la Liga Balcánica; formada por Grecia, Serbia, Bulgaria y Montenegro; y Macedonia fue el lugar donde más batallas se produjeron. Tras esta guerra, se consiguió expulsar a los turcos de Europa, salvo de Constantinopla; pero Bulgaria quedó insatisfecha con la repartición de los territorios tras el Tratado de Londres, en los que se repartieron las tierras entre Bulgaria, Serbia y Grecia. Esta insatisfacción hizo que Bulgaria se volviera contra el resto de los componentes de la Liga Balcánica, lo que desencadenó la Segunda Guerra de los Balcanes. Esta segunda guerra acabó con la derrota de Bulgaria, lo que hizo que se aliase con Alemania en la Primera Guerra Mundial, ocupando Macedonia y alargando el sufrimiento de los macedonios.

Experiencia yugoslava
Tras la retirada de Bulgaria después de la Primera Guerra Mundial, Macedonia quedó dividida entre Grecia y un nuevo reino de serbios, croatas y eslovenos; conocido como Reino de Yugoslavia. Desde la capital, Belgrado, se prohibió el nombre y el idioma macedonio; esto obtuvo una respuesta por parte de algunos miembros descontentos de la ORIM, el asesinato del rey serbio Aleksandar en 1934 junto con la colaboración de algunos nacionalistas croatas.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los partisanos de Josip Broz Tito aguantaron la ocupación búlgaro – alemana expulsando a los invasores, y, en 1945, se formó en calidad de república socialista de Yugoslavia, dividida en seis repúblicas populares, siendo una de ellas Macedonia. Tito era consciente del riesgo de posibles revueltas o resurgimiento de la ORIM, por lo que esta nueva república socialista llevaba el nombre histórico de la región y era independiente de los búlgaros. También se creó un idioma oficial macedonio diferenciado del búlgaro, con la idea de fortalecer una nueva identidad.
Durante la guerra civil griega de 1946 a 1949, algunos macedonios se unieron a los comunistas que luchaban contra los monárquicos, pero con la derrota comunista, muchos ciudadanos se vieron obligados a huir de Grecia.
Durante los años de pertenencia a la República de Yugoslavia, Macedonia se fue desarrollando, incluso llegó a contar con su propia gramática desde 1952. Otro dato importante de esta época fue el terremoto de 1963, que destruyó alrededor del 65% de Skopje, la ciudad fue reconstruida gracias a donaciones yugoslavas e internacionales. En 1967 se creó la iglesia ortodoxa macedonia, coincidiendo con el bicentenario de la abolición del arzobispado de Ohrid.

Tras la independencia
En el referéndum de 1991, casi tres cuartos de los macedonios votaron por independizar, haciendo que Macedonia fuera la única república yugoslava que se separó de forma pacífica; a pesar de esta retirada pacífica, el ejército yugoslavo, en su retirada, se llevó todo por delante, dejando al país totalmente indefenso.
Durante esta época, Grecia tenía cierto temor a una posible invasión de sus vecinos macedonios y Macedonia quería contar con la aprobación del país heleno para posibles pactos e intereses en Europa y otras organizaciones, por lo que ambos países intentaban contentarse mutuamente; esto obligó a Macedonia a cambiar su antigua bandera (la roja con el Sol de Vergina) y a aceptar como nombre Antigua República Yugoslava de Macedonia, lo que les permitió entrar a formar parte de la ONU en 1993.
Durante la época de transición, en la década de 1990, se creó una oligarquía político – comercial unida a ciertas privatizaciones con origen desconocido, quiebras de empresas nacionales y engañosas estafas piramidales.
En 1999, con la crisis de Kosovo y tras el bombardeo de la OTAN a Serbia, Macedonia acogió a más de 400.000 refugiados albaneses provenientes de Kosovo. A raíz de este movimiento, en 2001, se creó el Ushtria Člirimtare Kombetare (UČK, Ejército de Liberación Nacional). Este ejército luchaba por la igualdad de derechos entre la minoría étnica albanesa y los propios macedonios, lo que casi acaba en una guerra civil, estos altercados finalizaron el marco de Ohrid, donde se otorgaban derechos de lengua minoritaria y de símbolos nacionales a los albaneses. Esto supuso una humillación para los macedonios, mientras que los albaneses lo consideraron como el primer paso para establecer una federación étnica.
Con el paso del tiempo se buscó un acercamiento a occidente mediante el ingreso en la OTAN y la candidatura a la Unión Europea, aunque el gran obstáculo era que los griegos aún no estaban conformes con el nombre del país, por lo que en 2018 pasó a denominarse Macedonia del Norte, lo que les permitió acceder a la OTAN en 2020.

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