Cannes, situada en pleno corazón de la Costa Azul francesa, es mucho más que la ciudad del glamour, las alfombras rojas y el Festival Internacional de Cine. Aunque su fama mundial se deba a las estrellas de Hollywood que cada mayo desfilan por La Croisette, esta antigua aldea de pescadores —con más de dos mil años de historia— guarda una esencia mediterránea que sorprende a quienes se aventuran más allá de sus titulares.
A orillas del Mediterráneo y envuelta por un clima suave durante todo el año, Cannes combina sofisticación y autenticidad a partes iguales. Sus callejuelas del pintoresco barrio de Le Suquet, sus mercados llenos de aromas provenzales, los museos, el viejo puerto y su icónico paseo marítimo revelan una ciudad donde todavía se respira la vida tranquila de antaño.
Visitar Cannes es pasear entre palmeras y mansiones señoriales, descubrir villas que nacieron como refugio de la aristocracia europea y dejarse cautivar por la elegancia atemporal de La Croisette. Pero también es sentarse a tomar un café en la Place de la Liberté, perderse entre fachadas históricas o embarcarse hacia sus islas cercanas para disfrutar del mar en estado puro.
Hoy, Cannes ha evolucionado hasta convertirse en uno de los destinos más emblemáticos de la Riviera Francesa: vibrante, luminosa, cultural y profundamente mediterránea. Un lugar perfecto tanto para quienes buscan descanso como para los que quieren sentir, aunque sea por un instante, la magia del séptimo arte.

Le Suquet
Este barrio, situado sobre una colina junto al puerto viejo, es el barrio más antiguo y encantador de la ciudad. La mejor forma de conocer este barrio es callejeando por sus empedradas calles para disfrutar de las coloridas fachadas de sus casas y las pequeñas plazas con buen ambiente. En este barrio se encuentran algunos de los lugares más interesantes y que veremos más adelante como el mercado Forville, el Museo de la Castre, la Iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza y la Tour de Masque de Fer.
Otro buen plan que hacer en este barrio es disfrutar de las vistas que te proporciona su punto más alto, una panorámica de la ciudad, del puerto y del mar Mediterráneo.
Alcanzar este antiguo castro ligur que aprovecharon los romanos para fortalecer su puente con La Galia e Hispania es hacerlo a los orígenes del lugar.
Tour de Masque de Fer
La torre de la Máscara de Hierro es conocida porque fue el lugar donde se escondió el famoso hombre de la máscara de hierro. Se trata de una torre de vigilancia de piedra levantada en el siglo XII con una talla en piedra del rostro de un hombre encima de la puerta principal, homenajeando a la leyenda que le da nombre.
Esta leyenda, popularizada por escritores como Voltaire y Alexandre Dumas y actores como Leonardo DiCaprio, cuenta que un misterioso prisionero se escapó de una cárcel de la isla de Sainte – Marguerite y se refugió en esta torre hasta que fue capturado y encarcelado, para terminar, muriendo en la prisión de la Bastilla de Paris en 1703.

Iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza
Muy cerca de la torre de la Máscara de Hierro se encuentra el templo más importante que visitar en la ciudad, la iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza. Su construcción duró más de un siglo y fue finalizada en el siglo XVII y tiene un estilo arquitectónico gótico provenzal, desde el exterior se pueden disfrutar de unas bonitas vistas panorámicas de la ciudad y del Puerto Viejo. Además, cuenta con un bonito pórtico y un campanario de estilo románico.
Su interior alberga obras de arte y frescos, cuenta con un gran órgano italiano y varias capillas dedicadas a los gremios locales. Aprovecha a entrar a esta iglesia ya que el acceso a su interior es gratuito.
Horario: de 9 a 17 horas
Museo de la Castre o del Castillo
Este museo está situado en las resinas de un antiguo castillo medieval del siglo XII, junto a la iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza, este castillo pertenecía a los monjes de la abadía de Lérins.
Este museo está considerado como monumento histórico y alberga una importante muestra de antigüedades y piezas de Oceanía, África y precolombinas. Esta colección está repartida por varias salas que rodean un jardín, siendo la Capilla de Santa Ana una de las más importantes. Otro buen plan que hacer en este museo es subir a la torre del castillo para disfrutar de las bonitas vistas de la ciudad y su bahía.

Mercado Forville
Este mercado, el más emblemático de la ciudad, cuenta con más de 3000 metros cuadrados cubiertos al más puro estilo provenzal. Este mercado recopila productos frescos de temporada como pescado, marisco, frutas, verduras, flores… y es un buen punto de partida para organizar un picnic por la zona o llevar algún queso o producto típico como la socca (una crep con harina de garbanzo) y las flores de calabacín fritas en coco típicas. Todo ello mientras recorres un lugar de amplia tradición, cuya fundación data de 1934.
El mercado abre las mañanas de martes a domingo, y los lunes se transforma en uno de antigüedades.
Mairie de Cannes
El ayuntamiento de la ciudad se encuentra en un bonito edificio neoclásico del siglo XIX. El Hôtel de Ville fue construido en 1876 por Louis Hourlier siguiendo los planos de Louis Durand, donde destacan el vestíbulo, la sala donde se celebran las bodas, las escaleras monumentales y el despacho del alcalde. Este bonito edificio está abierto al público de forma gratuita.

Calles y plazas del centro de la ciudad
Rue d´Antibes: calle comercial con tiendas de marcas nacionales e internacionales más asequibles que las de La Croisette.
Rue Hoche: esta calle mezcla edificios históricos, tiendas locales, cafés y restaurantes. Muy cerca de esta calle nos encontramos con el mural de Marilyn Monroe (16 Boulevard d’ Alsace), uno de los frescos más bonitas de la colección de Paredes Pintadas de Cannes que rinden homenaje a a los iconos del cine.
Rue Meynadier o la rue Grande: esta calle es una de las más antiguas de la ciudad y conecta la parte nueva con el barrio de Le Suquet, una calle que sigue manteniendo el espíritu o auténtico de la ciudad del siglo XVIII con sus edificios, fachadas y cafeterías intactas.
Place General de Gaulle: esta bonita y agradable plaza cuenta con numerosas terrazas al aire libre con mucho ambiente en cualquier época del año.
Vieux Port
Este puerto era, antiguamente, un puerto de pesca y mercancías; pero con el paso de los años se ha transformado en un puerto de recreo. El muelle de Quai Saint – Pierre todavía conserva el encanto de principios del siglo XX, con sus bonitos edificios de colores pasteles que rodean el puerto y sus barcos pesqueros. En el puerto también puedes encontrar varias terrazas y restaurantes donde disfrutar de unos ricos pescados y mariscos frescos.
El Muelle Saint Pierre, parte integral del Vieux Port, es un lugar pintoresco que ver en la ciudad, aquí encontrarás barcos de pesca, yates de lujo, empresas que organizan actividades acuáticas y los ferries que te llevan hasta Sainte – Marguerite.

Palacio de Festivales y Congresos de Cannes
Siguiendo por el Puerto Viejo llegarás al edificio más famoso de la ciudad, el Palacio de Festivales y Congresos situado al principio del bulevar de La Croisette. Todos los años, a finales de mayo, se planta la alfombra roja por sus escaleras para recibir a las estrellas de Hollywood y el resto de participantes en el Festival de Cannes.
A la entrada del Palacio se encuentro la famosa alfombra roja del Festival, uno de los símbolos más reconocibles de Cannes, así que aprovecha y hazte una foto al más puro estilo Hollywood.
Delante del palacio se encuentra el conocido Paseo de la Fama o de las Estrellas, en donde vemos las marcas de las huellas de muchos artistas que han participado en dicho festival, viendo las marcas de algunos galardonados con la Palma de Oro, el máximo galardón del festival.
La Croisette
Este amplio paseo peatonal, paralelo al mar Mediterráneo, se construyó en 1838 y recorre a lo largo de más de tres kilómetros varias playas de arena fina. Este paseo es una zona ideal para dar un paseo a correr, mientras disfrutas de las preciosas vistas de las islas Lérins. En este paseo se encuentran algunos de los hoteles más lujosos de la ciudad, todos enclavados en bonitos edificios históricos, como el Hotel Majestic (del que destaca su elegante arquitectura y el alojamiento preferido de las estrellas de cine que participan en el festival), el Hotel Carlton (cuenta con una fachada de estilo Belle Époque y una terraza con buenas vistas), La Malmaison, el Hôtel Martinez (de finales de la década de 1920) y la Résidence Miramar.
Este paseo discurre entre el Palacio de Festivales y Congresos y el Port Pierre Canto y es sinónimo de lujo, ya que aquí se encuentran muchas de las tiendas más caras de la ciudad (Dior, Louis Vuitton…), coches deportivos, yates, restaurantes exclusivos, beach clubs… Aquí puedes encontrar también las míticas sillas azules, famosas en toda la Costa Azul, o relajarte en los Jardines de la Rosaleda.
Este icónico paseo marítimo también es conocido como “Palm Beach”, debido a las palmeras y jardines que lo adornan; aquí se encuentra el conocido Casino Palm Beach o Casino Barrière y las tranquilas plazas Verdun y 8 Mai.

Playas de Cannes
A lo largo del paseo de La Croisette te encontrarás con numerosas playas, tanto públicas como privadas, gestionadas por hoteles y beach clubs.
Algunas de las playas públicas más bonitas son la Plage Macé (cerca del Palacio de Festivales) y la Plage Zamenhof (al final del bulevar).
Las playas privadas más famosas son Hyde Beach Cannes con sesiones de DJ al atardecer), La Môme Plage (con un restaurante de alta cocina) y el Majestic Beach Club.
Si tienes un poco más de tiempo y buscas playas menos concurridas que las anteriores, puedes alejarte un poco más para llegar a la Plage de Midi (de aguas cristalinas y vistas a las montañas del Estérel), la Plage de la Bocca y la Plage des Rochers de la Bocca.
La Bocca
Este popular barrio residencial y comercial nos ofrece un ambiente más local, relajado y económico que el centro de la ciudad y se encuentra a sólo 20 minutos del centro en autobús. Es fácil encontrar a locales jugando a la petanca, recorriendo su bonito mercado de estilo provenzal, Marche de La Bocca), disfrutando de su paseo marítimo Boccacabana o descansando o haciendo deporte en sus playas.

Las islas de Lérins
Frente a la bahía de Cannes, a menos de 20 minutos en barco del Vieux Port, nos encontramos con las islas de Lérins, Sainte – Marguerite y Saint – Honorat.
Este pequeño archipiélago es un remanso de paz y naturaleza, en una atmósfera sin coches y con increíbles playas y calas de aguas cristalinas.
Sainte – Marguerite es la isla más grande, turística y accesible; ya que puedes acceder a ella cogiendo este ferry coger este ferry que opera ininterrumpidamente desde el Quai du Large, en el Vieux Port. Esta isla te permite recorrer a pie, durante unas cuatro horas, sus senderos señalizados mientras descubres alguna de sus playas y calas de aguas cristalinas, como de Criques du Dragón, Plage de la Bataille, Plage de la Renaître y Cala Portet; el estanque de Batéguier y el mirador de la Punta del Dragón. El punto más famoso de la isla es el antiguo Fuerte Real, donde puedes visitar la celda en la que estuvo preso el famoso Hombre de la Máscara de Hierro en el siglo XVII.
Saint – Honorat, también conocida como la “Isla de los monjes”, es más pequeña que la anterior y un oasis de naturaleza que puedes visitar en una hora a pie. Aquí destaca su monasterio cisterciense del siglo V y sus pequeñas calas rocosas como Crique de la Tonnelle, Crique Saint – Sauveur y Plage du Fort.
Parque forestal natural de la Croix des Gardes
Este espacio verde está repleto de senderos, que recorrer a pie o en bicicleta, y miradores impresionantes, con unas montañas con frondosa vegetación.
Villa Ephrussi de Rothschild y Villa Domergue
Entre el barrio de la Bocca y el centro nos encontramos con el barrio de Croix des Gardes, donde se ubica la Villa Rothschild y su llamativo jardín. Este palacete de estilo neoclásico fue construido sobre la antigua Villa Marie – Thérèse, donde se instaló Lord Brougham, quien trajo el glamour y lujo a esta ciudad.
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