Tierra de antiguos balleneros, pescadores audaces y pioneros en el arte del surf, el País Vasco francés se revela como un mosaico vibrante donde la historia y la identidad se entrelazan con la fuerza del mar y la serenidad de los Pirineos. En la otra orilla del Bidasoa, este territorio gemelo de Euskadi conserva un legado común que se respira en cada caserío, en cada frontón, en cada camino que bordea la costa o asciende hacia la alta montaña. Aquí, la tradición y la vida cotidiana se narran con un mismo acento que trasciende fronteras.
Conocido como Iparralde en euskera, este rincón del suroeste francés sorprende incluso a quienes creen conocer bien la cultura vasca. Lauburus, ikurriñas y una profunda devoción por lo local dan la bienvenida a un visitante que pronto descubre que esta “Euskal Herria del otro lado” es única, con ese irresistible toque francés que la distingue y, al mismo tiempo, la hermana con Euskadi.

Ya quieras perderte entre ciudades costeras elegantes, pueblos llenos de encanto, castillos, picos pirenaicos o playas donde nació el surf europeo, en el País Vasco francés siempre encontrarás un motivo para quedarte un poco más. Y si no, su gastronomía —vasca hasta la médula pese a cruzar la frontera— será razón suficiente para regresar. Aquí comienza una ruta circular que te llevará de la brisa atlántica a las alturas pirenaicas, un viaje perfecto para enamorarte de Iparralde.
Bayonne
La capital de la Euskal Herria del otro lado de la frontera tiene su propia entrada.
Saint Jean Pied de Port
Este pueblo es la capital de la Baja Navarra, una provincia histórica de Iparralde, aunque cuenta con poco más de 1.500 habitantes y hoy en día nos marca la frontera de Francia con Navarra y suele ser uno de los puntos marcados en el Tour de Francia. Este pueblo, Donibane Garazi en vasco, fue fundado en el siglo XII por su importancia en la ruta compostelana, cuando fue fundado por el rey de Pamplona.
A pesar de su reducido tamaño, es uno de los pueblos más bonitos de la zona, cuenta con unas imponentes murallas, castillos y puentes; otra atracción es su Ciudadela, protegida por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, y con unas vistas espectaculares, y la iglesia gótica de Notre Dame du Bout du Pont (con unas increíbles vidrieras y un valioso órgano). Además, se sitúa en un enclave natural precioso, gracias al río que lo cruza y los bosques de alrededor; por último, tiene un ambiente peregrino muy agradable, no me esperaba menos del punto de salida del Camino francés. Una de las vistas más bonitas del pueblo es la del Pont Nef conectando las dos orillas del río Nive.

Saint Jean de Luz
Este bonito pueblo tiene su propia entrada y, como especifica ésta, su visita se puede combinar con el encantador Ciboure.
El tren de La Rhune
El pico más famoso en la parte pirenaica de Iparralde, compartido con la comunidad Foral de Navarra, es el pico La Rhune, o Larrún en castellano. A pesar de que no alcanza los 1000 metros de altura, ofrece unas vistas 360º espectaculares. Desde este punto, se pueden admirar las costas atlánticas y las imponentes cumbres de los Pirineos, una vista especialmente bonita al atardecer, disfrutando del sol poniéndose sobre el horizonte.
Para alcanzar este pico puedes subir andando, siguiendo una rutilla algo compleja que requiere, al menos, un buen calzado; otra opción que puedes hacer en verano es subir con el tren cremallera de La Rhune, que funciona desde 1924. Puedes reservar los billetes en la siguiente web.
Además de subir en el tren cremallera, puedes visitar los bonitos pueblos cercanos de Itxassou y Bidarray.

La Bastide – Clairence
Si nos adentramos en el interior de la región francesa de Pirineos Atlánticos podemos observar municipios con fuertes orígenes lingüísticos vascos y navarros. Una de las mayores muestras de ellos es el pueblo La Bastide – Clairence, con un prototipo de arquitectura y una presencia notoria del euskera.
Esta preciosa aldea fortificada fue fundada en el siglo XIII por el rey Luis I de Navarra siguiendo el diseño de una bastida, un tipo de asentamiento fortificado típico de la zona. Durante la Edad Media fue un punto estratégico gracias a las rutas comerciales. La ciudad sigue conservando su encanto medieval con casas de entramado de madera, calles empedradas y una plaza central pintoresca. En su calle principal nos encontramos con la iglesia de Notre Dame, repleta de lápidas, y su cementerio judío. También son conocidos su frontón y su trinquete, uno de los más antiguos que siguen en activo.
Este pueblo también es famoso para los literatos vascos, ya que Jean – Baptiste Dasconaguerre, el alcalde del pueblo a mediados del siglo XIX fue el autor de la primera novela vasca publicada; además, Jean de Liçarrague, un monje afincado aquí, tradujo el Nuevo Testamento al euskera en el siglo XVI.
Navarrenx
Este municipio es un ejemplo del carácter independiente y luchador de la región de Béarn, la zona interior de Iparralde. En el siglo XIV Navarrenx estaba regentado por la dinastía Moncade, quienes quisieron independizar este condado. Para facilitar la independencia de este condado, la dinastía levantó localidades protegidas por un baluarte.
Biarritz
Esta ciudad mundialmente conocida por el surf y el lujo tiene su propia entrada.

Hendaya
Si vienes por carretera desde España, el punto fronterizo es Hendaya, situada al otro lado del río Bidasoa, frente a Hondarribia. Este pueblo es un destino de playa, ya que nos permite disfrutar de un baño, un rato de surf o de las dos formaciones rocosas conocidas como “Deux Jumeaux” o dos gemelos en castellano. En este municipio destaca la tranquila playa de Ondarraitz, de tres kilómetros de largo, la más larga de la zona. Este pueblo es un lugar ideal para admirar la arquitectura neovasca, con casonas de fachada blanca y entramado de colorines. Allí se encuentran más de 70 villas, de las que muchas de ellas fueron construidas por el arquitecto Edmond Durandeau a comienzos del siglo XX.
Pero Hendaya guarda un bonito secreto si nos metemos un poco más al interior, el precioso castillo de Abbadie. Este castillo – observatorio neogótico fue construido a finales del siglo XIX por Antoine d´Abbadie un etnólogo, astrónomo y viajero defensor de la cultura vasca. Cuenta con una arquitectura muy curiosa y unos bonitos parques que lo rodean donde descubrir la fauna costera.
Espelette
Este pequeño pueblo es conocido por el pueblo de los pimientos, y no es para menos, al pasear por sus calles ves constantemente sus típicos caseríos blancos con sus pimientos colgando por sus paredes. No es para menos, ya que los pimientos de Espelette cuentan con su propia denominación de origen y es una de las señas de identidad de la gastronomía vasco – francesa.
La razón por la que están colgando por las paredes es que antiguamente se colocaban así para que se secasen; ahora ya se cuelgan más como decoración que para secarse. En el pueblo hay numerosas tiendas donde puedes probar sus pimientos y otros productos hechos con estos pimientos, como queso e incluso chocolate.
En el pueblo destaca el edificio del Ayuntamiento, ubicado en el antiguo castillo del siglo XIII Château des Barons d´Ezpeleta, y la renovada Iglesia de Saint – Etienne.

Ainhona
Este bonito pueblo se encuentra al final de una de las carreteras donde acaba el País Vasco francés y empieza Navarra. En este pueblo parece que el tiempo se ha detenido, rodeado de imponentes bosques y prados, un enclave ideal para que los amantes del senderismo recorran alguna de las rutas de la zona.
Este pequeño pueblo cuenta con una calle principal, en donde podemos encontrar casas de arquitectura tradicional vasca muy bien conservadas, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, su correspondiente cementerio y el frontón de pelota vasca.
Aunque el pueblo se fundó en el siglo XIII, durante la Guerra de los Treinta Años fue arrasada y posteriormente reconstruida.
Guéthary
Este pueblo francés no debe confundirse con la Guetaria guipuzcoana, aunque sólo diste 60 kilómetros de esta. Aquí encontraras pequeñas villas costeras bañadas por el Atlántico. Un punto con mucho encanto en este pueblo es el vieux port.
Este pueblo era uno de los principales enclaves balleneros de la zona, este hecho lo podemos observar en el escudo de este pueblo, donde aparecen estos animales, y en el propio puerto, que está muy inclinado para permitir el arreo de los animales cuando se descargaban.

Bidart
Este tranquilo pueblo al sur de Biarritz sigue contando con un ambiente marinero que mantiene casi intacto. Durante el siglo XIX experimentó un desarrollo significativo con la llegada del turismo costero, gracias a la belleza natural de sus playas y acantilados. Esta tradicional villa pesquera ofrece opciones de ocio relacionadas con el surf, los baños termales y su conocido frontón. Cuenta con un coqueto casco histórico con su plaza principal Sauveur Atchoarena y la iglesia de Notre – Dame de l´Assomption. Otro punto de interés del pueblo es la capilla de Sainte – Madeleine, desde donde gozar de unos bonitos atardeceres. Además, puedes acercarte hasta el Château d´Ilbarritz para observar su curiosa arquitectura.
Cambo – Les – Bains
Este pequeño pueblo está ubicado en un enclave natural muy bonito y es conocida por sus aguas termales. Además, cuenta con un encantador casco histórico, donde resaltan tres puntos de especial interés: su iglesia, la Église Saint Laurent y su peculiar cementerio, y sus tribunas de madera, sus termas y sus bonitos jardines y edificios art decó; y la Villa Arnaga, construida bajo el mandato de Edmond Rostand, un famoso dramaturgo.
La historia de Cambo – Les – Bains se remonta a la época romana, cuando las propiedades curativas de sus aguas termales fueron reconocidas por primera vez. Durante el siglo XIX, el municipio mostró un importante desarrollo en el turismo de bienestar. En un extremo del pueblo nos encontramos con un encantador complejo hidrotermal que data de 1920.

Ascain
Este encantador pueblo situado en la región de Lapurdi tiene una historia que se remonta a la época romana. Aquí nos encontramos con la Iglesia de Norte – Dame de l´Assomption que data del siglo XI, ejemplo de la arquitectura religiosa vasca; con el Puente Viejo y con el bonito frontón. Te recomiendo que des un paseo por el bonito centro, observando sus bonitas casas tradicionales vascas y por el río, hasta que cruces el Puente Romano.
Para los amantes de la naturaleza, hay varias rutas de senderismo por la zona para observar la preciosidad de la zona y disfrutar de la panorámica desde el monte Ursuya.
Sare
Este pequeño pueblo cuenta con un bonito casco histórico, aquí podemos observar una bonita plaza, un frontón típico, una iglesia vasca del siglo XVII con sus tribunas de madera y una plaza con bonitas casas solariegas de los siglos XV y XVI.
En las cercanías de Sare también hay otros lugares de interés: la Casa Vasca de Ortillopitz, donde se puede conocer cómo era un típico caserío; el Museo del Pastel Vasco, donde puedes aprender a hacer este conocido postre y las cuevas prehistóricas de Sare.

La Cueva de la Verna
Esta cueva es tan grande que tiene parte en el País Vasco francés y otra parte en Bearn; de hecho, se trata de la sala subterránea abierta al público más grande del mundo. Esta imponente cueva es una buena opción para conocer la parte más profunda de los Pirineos.
La Selva de Irati
La Selva de Irati, compartida tanto por Francia como por España, es un oasis de bosques y rutas de senderismo. Entre todas sus rutas, la más conocida es la subida hasta la cresta del monte Orgambidexka de unas tres horas de duración.

Pasarela de Holzarte
Este puente colgante está situado sobre las gargantas de Oldahubi a casi 200 metros de altura. Para llegar hasta ella tendrás que caminar unos 2,5 km desde la zona de aparcamiento, aunque toda la ida sea en subida, las vistas merecen la pena.
Sendero del litoral
Este bonito sendero recorre gran parte de la costa vasca; originalmente, conectaba Bidart con Hendaya. Hoy en día no puedes recorrerlo entero, ya que está cerrado el tramo entre San Juan de Luz y Hendaya debido a los desprendimientos; pero no te vas a quedar sin contemplar su belleza, para poder ver este tramo, puedes recorrer en coche la carretera panorámica de La Corniche. El tramo que sí que está abierto y preparado para viandantes es el de Bidart a San Juan de Luz, en la siguiente web encontrarás información sobre dicha ruta.
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