Trieste es una de esas ciudades que sorprenden sin avisar. Situada en el extremo noreste de Italia, muy cerca de Eslovenia y Croacia, es un crisol de culturas donde conviven influencias italianas, austrohúngaras, eslavas y judías. Esta mezcla única se refleja en su arquitectura, su gastronomía, su historia… y hasta en su aire.
Antiguo puerto principal del Imperio Austrohúngaro, Trieste conserva un encanto elegante y decadente, con amplias avenidas rectilíneas, cafés históricos y edificios neoclásicos que podrían estar en Viena tanto como en Italia. De ahí que muchos la llamen “la ciudad italiana menos italiana”.
Trieste fue hogar e inspiración de figuras como James Joyce, Ernest Hemingway, Italo Svevo o Umberto Saba, que frecuentaban sus cafés literarios. Y hablando de cafés… Trieste es también capital italiana del café: aquí nació Illy y existen ¡67 formas de pedir uno!
Otro rasgo distintivo es la bora, un viento fuerte y seco que puede superar los 150 km/h. Cuando sopla, vacía las calles, despeja el cielo y regala algunas de las mejores vistas del Adriático.
Trieste es ideal para combinar con Venecia, Liubliana, el lago Bled o la costa de la península de Istria, con joyas como Piran, Rovinj o Umag. Todo está cerca y bien comunicado, lo que la convierte en un punto de partida perfecto para explorar Italia, Eslovenia y Croacia en un mismo viaje.

El centro de la ciudad llama la atención por su limpieza, elegancia y belleza; con muestras constantes de la época dorada del imperio austrohúngaro, de los Balcanes e incluso de la antigua Roma; así que pasea y piérdete por sus callejuelas que te encontrarás alguna joya en cada plaza.
Castillo de Miramare
Este blanco castillo contrasta con el azul intenso del Mar Adriático y con el verde esmeralda de los árboles lo rodean. Esta fortaleza fue construida entre el año 1856 y el 1860 bajo petición del archiduque Maximiliano de Habsburgo y de su esposa, Carlota de Bélgica. Hay una leyenda que rodea el castillo, esta cuenta que todo el que pase una temporada viviendo entre sus muros, morirá antes de tiempo; ya que esto sucedió con Maximiliano de Habsburgo y el duque Amadeo de Aosta.
Puedes acceder al interior de este castillo, pero su parte más bonita está en su exterior y en sus jardines. Cuenta con más de 22 salas abiertas al público, convertidas en un museo. Su entrada cuesta 12€ y puedes comprarla en la siguiente web.
Para llegar al castillo desde el centro de Trieste, que se encuentra a unos ocho kilómetros, puedes coger el autobús 6 o el 36 y luego caminar un ratito junto al mar.

Risiera di San Sabba
Este conjunto de edificios industriales construidos en el barrio de San Sabba, utilizado como planta de descascarillado de arroz desde 1913 hasta 1943, se trata del único campo de concentración nazi en Italia; donde los prisioneros políticos, los judíos y en general se detenía a los enemigos del régimen y se preparaba su traslado a campos de trabajos forzados o de exterminio. La Risiera no sólo era un lugar de paso, aquí se produjeron un gran número de muertes, debido a brutales palizas, intoxicaciones y fusilamientos.
Este campo de concentración contaba con el único horno crematorio de toda Italia, donde se quemaban los cadáveres de los fallecidos para no dejar ningún rastro de lo realizado. En su momento los nazis hicieron volar por los aires el horno, para no dejar huella de este, constituyéndose posteriormente como monumento a los caídos.
A pesar de que en la Risiera de San Sabba contase con un horno crematorio, no se trataba de un campo de exterminio. La diferencia entre un campo de exterminio y uno de concentración es que el primero se creó únicamente para matar y hacer desaparecer los cuerpos lo más rápido posible.
Actualmente se puede visitar la Risiera, los visitantes podrán recorrer las celdas de los prisioneros y los espacios comunes; además, hay un museo que explica detalladamente lo ocurrido en aquellos años, exponiendo algunos testimonios de los prisioneros y con objetos personales de las víctimas. La visita a la Risiera de San Sabba es gratuita.
Cementerio de Sant´Anna
Muy cerca de la Risiera di San Sabba se encuentra el cementerio monumental de Santa Anna, inaugurado en 1825; el camposanto más importante de la ciudad. Este cementerio es de índole católica principalmente, pero cuenta con áreas reservadas a los judíos, evangélicos, ortodoxos y otras creencias religiosas. Aquí descansan los grandes personajes de la historia y cultura triestina e italiana.

Piazza Unità d´Italia
Esta plaza, considerada la plaza abierta al mar más grande del continente, es la más importante y famosa de Trieste; además de ser una de las más bonitas del mundo. Cuenta con unos 12.000 metros cuadrados de estilo austro – húngaro y fue construida en el centro del Porto Vecchio, durante el declive del imperio, como respuesta a su vieja rival, la Plaza San Marcos de Venecia.
En esta plaza nos encontramos con preciosos edificios:
- Palazzo del Municipio. Se trata del edificio del ayuntamiento, fue construido en 1875, y se identifica perfectamente gracias a los dos autómatas (Michez y Jachez) de bronce sobre la torre del edificio que hacen sonar la campana cada hora.
- Palazzo Pitteri. Está situado a la derecha del ayuntamiento y se trata del edificio más antiguo de la plaza.
- Palazzo della Luogotenenza Austriaca.
- Palazzo Stratti.
- Assicurazioni Generali y Lloyd Triestino.
En el centro de la plaza se encuentra la Fontana dei Quattro Continenti, su nombre se debe a que, en el momento de su construcción, en el siglo XVIII, se pensaba que sólo existían cuatro continentes. La fuente representa a Europa, América, África y Asia a través de cuatro estatuas. La fuente simboliza la vocación comercial, marítima y cosmopolita de Trieste como ciudad de puerto franco. Junto a la fuente hay una columna con la estatua del emperador Carlos VI de Habsburgo, quién estableció el puerto franco de Trieste en 1719. A la orilla del mar se encuentra la Scala Reale, una zona ideal para sentarse a disfrutar de la plaza mientras te refrescas los pies. Como su nombre indica, aquí desembarcaban los reyes y otros personajes importantes, lo que la convertía en la antigua entrada a la ciudad.
A lo largo de los años ha sido testigo de innumerables eventos que han dejado una profunda huella en el destino de los habitantes de la ciudad del país, como la promulgación de las Leyes raciales fascistas de Mussolini en 1938.
Es recomendable visitar la plaza tanto de noche como de día, ya que, por la noche, gracias a la iluminación artificial, adquiere un encanto diferente. En su suelo podemos ver unas luces azules que nos recuerdan hasta donde llegaba el límite del mar.
Piazza della Borsa
Caminando hacia la izquierda del ayuntamiento, se llega hasta esta plaza, que servía de centro financiero de la ciudad en el siglo XIX. El nombre de la plaza se debe a que en 1806 se construyó aquí un palacio para albergar las actividades de la bolsa. La importancia de esta plaza no debe pasar desapercibida, ya que hay que tener en cuenta la transcendencia de la ciudad a la hora de las negociaciones y el comercio.
El edificio que más llama la atención es la Cámara de Comercio, un edificio de 1806 con imponentes colunas; de este sale una línea en el suelo que es un meridiano, encargado por el hermano de Napoleón Bonaparte en 1820 para poder ajustar los relojes náuticos con gran precisión. Otro edificio que llama la atención es la Casa Bartoli, especialmente por el cartel que pide a Reino Unido y Estados Unidos que vuelvan a la ciudad; y es que Trieste fue un territorio libre entre 1947 y 1954 bajo los gobiernos de esos dos países. Según el movimiento Trieste Libre, la ciudad nunca fue devuelta de modo formal a Italia en 1954, tras la retirada de las fuerzas aliadas; así que según este movimiento debería seguir siendo independiente de Italia, manteniendo su régimen de puerto franco y exención fiscal. En medio de la plaza hay una fuente de Neptuno, una columna con la estatua de Leopoldo I de Austria y la Galleria Tergesteo, que conecta la plaza con el teatro Giuseppe Verdi.

Via di Cavana
Esta encantadora calle peatonal está llena de comercios locales y es eje comercial del centro de la ciudad. Al final de esta calle tenemos la bonita y arbolada Piazza Attilio Hortis, junto a la plaza puedes visitar la pequeña iglesia de la Virgen del Socorro, cuyo interior merece la pena visitar.
En la calle perpendicular, Via della Madonna del Mare, puedes observar unos mosaicos de antigua basílica paleocristiana.
Molo Audace
El muelle Audace le gana 246 metros al mar Adriático, lo que permite disfrutar de un paseo muy agradable rodeado de mar. Al final de este nos encontramos con una rosa de los vientos de bronce que nos cuenta que el buque real “Audace” atracó por primera vez aquí el 3 de noviembre de 1918 con la bandera italiana. Además, desde este punto tienes una bonita, y diferente, perspectiva de Trieste.
Riva del Mandracchio
La Riva del Mandracchio se trata del paseo marítimo de la ciudad, donde puedes encontrar cafeterías, restaurantes de marisco y edificios monumentales. Además aquí se encuentra la antigua lonja en su edificio neoclásico, conocida como el Salone degli Incanti, donde ahora puedes disfrutar de eventos culturales, exposiciones o ferias artesanales

Canal grande
Este canal, construido en el siglo XVIII, es la imagen más conocida de Trieste, con sus boteas amarrados al canal que se adentra en la ciudad y con la iglesia de San Antonio al fondo. Con la construcción de este canal se pretendía facilitar la descarga de mercancías, permitiendo que la navegación de los barcos lo más cerca posible de las murallas. Es un lugar donde hacer alguna de las fotos más icónicas de la ciudad y con el atardecer se pone todavía más fotogénico. En sus orillas se conservan plazas, iglesias y cafés históricos construidos por los comerciantes que engrandecieron la ciudad como el Palazzo Gopcevich, hoy sede del Teatro Museo Schmidl y de la Fototeca de los Museos Cívicos o el Palazzo Carciotti. La ribera del canal se ha convertido en un lugar ideal para disfrutar de un spritz.
Junto al hotel nos encontramos con la Piazza Ponterosso; además, es atravesado por varios puentes, como el conocido Ponte Rosso, construido a la vez que el canal y con cuatro bonitas farolas. Junto al puente se abre la Piazza Ponterosso, donde se monta el famoso mercado al aire libre de Ponterosso, un antiguo museo venido a menos. Este mercado fue muy famoso durante la época de Yugoslavia, ya que aquí se podían comprar productos difíciles de encontrar en su país, como los vaqueros Levi´s o algunos cosméticos de marca.
Sobre el puente de Via Roma se encuentro una estatua homenaje al escritor irlandés James Joyce, quien vivió en la ciudad durante algunos años. Al final del canal nos encontramos con la iglesia serbo – ortodoxa y con la Piazza de Sant´ Antonio Nuovo.
Iglesia ortodoxa de San Spiridione
La iglesia ortodoxa de Serbia se identifica fácilmente gracias a sus cúpulas azules. Este templo fue inaugurado en 1868, fue construida en estilo neo – bizantino en honor a San Spiridione. Lo que más llama la atención de esta iglesia es su interior, la cúpula central cuenta con un icono de Cristo Pantocrátor y en su ábside aparece Jesús en el trono y sus apóstoles; también tienes que fijarte en el mosaico de San Espiridión en la fachada.
Si te sorprende que haya una iglesia ortodoxa en Trieste, te conviene saber que la comunidad serbia es una de las mayoritarias en la ciudad; está comunidad se estableció aquí debido al carácter de puerto franco de la ciudad y a la tolerancia religiosa de los Habsburgo. Su entrada es gratuita.

Iglesia de Sant´Antonio Nuovo
Este templo data del siglo XIX y está ubicado en la plaza homónima, al final del gran canal. Fue construida un siglo más tarde que el Canal Grande y su fachada cuenta con seis columnas jónicas y seis estatuas de los santos patronos de la ciudad en lo alto.
Su interior alberga un bonito altar mayor y unos llamativos retablos.
Antiguo teatro romano
Este teatro fue construido en el siglo I a.C., pero fue descubierto hace muy poco, y de casualidad, mientras excavaban para hacer unas obras en el siglo XIX. Se calcula que originalmente tenía capacidad para unos 6.000 espectadores, aunque ha ido sufriendo ampliaciones y remodelaciones. Está en un buen estado de conservación y, aunque está vallado, se puede ver desde la calle; incluso, en verano puedes disfrutar de espectáculos al aire libre.
Algunos de sus descubrimientos se encuentran hoy en el Lapidario Tergestino, en el Castello di San Giusto y en el Antiquarium de Via Donota.
Colina de San Giusto
Esta zona se trata de la más antigua de la ciudad, aquí nos encontramos con la Catedral de San Giusto y el Castillo. Hasta la Edad Media fue una ciudadela que miraba al puerto como una antigua ciudad griega. En 1382, el imperio austriaco se hizo con la ciudad y, a raíz de ello, la corte imperial ordenó la construcción de una fortaleza que protegiera la ciudad y, así, surgió el castillo de San Giusto. Este alto ofrece unas vistas muy bonitas de la ciudad. Si quieres subir andando tendrás que subir por la Escalera del Gigante durante unos 25 minutos desde el centro, esta escalera conecta la zona del castillo con la Piazza Goldoni; también puedes subir hasta aquí en bus urbano.
Para subir hasta la colina también puedes atravesar el Parco della Rimembranza o Parque del Recuerdo, creado en 1930 y dedicado a los caídos en las guerras; de hecho, puedes ver sus nombres escritos en algunas piedras; también, junto al parque hay un gran monumento dedicado a los caídos.

Castillo de San Giusto
El castillo de San Giusto fue construido cuando la corte austriaca se trasladó a la ciudad de Trieste con la idea de proteger la ciudad, para su construcción se necesitaron varias etapas desde 1468 hasta 1636. Esta fortaleza construida sobre la colina homónima tiene unas vistas muy bonitas de la ciudad, los Alpes e incluso de Eslovenia. Inicialmente, se construyó sobre unas antiguas estructuras romanas y medievales, pero con el tiempo fue ampliada y adaptada a los avances en las técnicas militares, hasta el siglo XVII donde tomó la forma que tiene hoy en día.
Su interior se puede visitar, previo pago, y conocerás el museo del castillo (dedicado a la historia militar). En el patio de la entrada podrás ver a Michez y Jachez, dos estatuas originales que representan a dos campaneros. Quienes, en el siglo XIX, se encontraban en la torre del reloj del Ayuntamiento para marcar las horas golpeando la campana. Las réplicas de las estatuas son las que están en el ayuntamiento.
Justo a las afueras del castillo, en una esplanada, vemos columnas romanas; son los restos del foro romano de Tergeste, de los siglos I y II d.C.
Catedral de San Giusto
Este templo religioso del siglo XIV es el edificio religioso católico más emblemático de la ciudad. Para la construcción del edificio actual se unieron dos iglesias más antiguas, aunque su exterior es bastante austero, su interior merece una visita. La basílica está dividida en cinco naves y conserva elementos romanos y medievales, como algunos frescos. La catedral es una mezcla de estilos románico, gótico y bizantino y su interior alberga unos importantes mosaicos bizantinos en los ábsides, un órgano, un gran rosetón y un campanario. La entrada a la catedral es gratuita y abre todos los días.

Sinagoga de la ciudad
Esta sinagoga del año 1912 es la más grande de todo el país y el segundo edificio religioso judío más grande de Europa, tras la de Budapest. Antes de su construcción había cuatro pequeñas sinagogas en la ciudad, pero el colectivo hebreo, que alcanzaba las 5.000 personas, quiso concentrar esas cuatro sinagogas en un edificio majestuoso que reflejara la prosperidad de la comunidad judía.
El templo consta de tres naves y una bóveda con un mosaico dorado, también cuenta con una galería en la que se colocaban las mujeres y un órgano. Dado que el número de practicantes actuales no llega a los 700, la gran sinagoga sólo se usa en celebraciones importantes, mientras que en un lateral del edificio se ofician los servicios religiosos diarios.
Para poder visitar la Sinagoga hay que hacerlo con guía, quien dará una explicación de 30 minutos y luego dejará tiempo libre, el precio es de 8 euros y en esta web puedes consultar sus horarios.
Librería Antiquaria Umberto Saba
Esta fotogénica librería está cargada de historia. Umberto Saba era un poeta y escritor judío italiano que compró esta librería en 1919 y la gestionó hasta 1943, cuando tuvo que abandonar Trieste debido a las leyes raciales antisemitas. Esta librería era un lugar de reunión de escritores de la época como Joyce y Svevo, muy cerca de la librería, en Via Dante Alighieri, se encuentra la estatua de Umberto Saba.
Santa Maria Maggiore
Este templo es conocido como la iglesia barroca de los jesuitas, ya que fue construido cuando éstos llegaron a la ciudad a comienzos del siglo XVII, pero más de 100 años después, con la orden jesuita disuelta, la iglesia todavía no estaba terminada, actualmente está gestionada por frailes franciscanos. Es una de las iglesias más llamativas e imponentes de la ciudad con una bonita cúpula repleta de frescos. La iglesia está situada al final de la escalinata de las Medallas de Oro, frontera entre la parte alta y baja de Trieste. Al lado de esta bonita iglesia se encuentra la pequeña iglesia románica de San Silvestre, la más antigua de la ciudad.

Arco di Riccardo
Esta obra, de más de siete metros de alto; es el único resto de las murallas romanas de la ciudad, tratándose de una de las puertas de la antigua Tergeste, construida en el año 33 a.C. bajo el mandato del emperador Augusto.
Faro de la Victoria
Entre los bonitos acantilados de Trieste llama la atención esta construcción de 68 metros, el Faro de la Victoria. Se trata de uno de los faros más altos y elegantes del mundo. Fue construido en 1927 sobre los cimientos de una antigua fortaleza austriaca que servía de vigía de la ciudad, convirtiéndose en un monumento en honor a la victoria italiana en la Primera Guerra Mundial y a los marineros que murieron en el conflicto. Se construyó dentro del complejo del Fuerte Kressich, construido durante el imperio austrohúngaro en el siglo XIX. En el faro nos encontramos con una estatua de la Victoria con alas portando una antorcha en una mano y una palma de la victoria de laurel en la otra; mientras que en la base hay una escultura de un marinero y del primer barco de la marina italiana que entró al puerto de Trieste en 1918 tras finalizar la Primera Guerra Mundial.
El faro está abierto al público y puedes disfrutar de unas impresionantes vistas panorámicas de Trieste y su golfo tras la subida de sus 285 escalones.
Cafés históricos y literarios
Trieste es la ciudad italiana que más café consume, cuenta con numerosos cafés que inicialmente estaban inspirados en los cafés venecianos, pero pronto adoptaron el inconfundible ambiente de los cafés vieneses; con lo que Trieste es un lugar ideal para los amantes del café y de la literatura, para ellos existen numerosos cafés históricos en la ciudad, en los que los principales escritores ligados a la ciudad (Italo Svevo, Umberto Saba, James Joyce…) pasaban su tiempo tomando notas y recibiendo inspiración de esta bonita ciudad.
En la mayoría de las cafeterías históricas de la ciudad puedes observar un útil cartel con las diferentes formas de pedir café, ya que existen casi 70 formas distintas de ordenarlo. Hablar de Trieste es hablar de café y, hoy en día, la ciudad sigue siendo el mayor puerto cafetero del mundo.

Algunos de estos cafés históricos son:
- Caffè San Marco. Este conocido café es uno de los más bonitos de la ciudad, fue destruido por completo durante la I Guerra Mundial, pero reabrió en los años 20. Actualmente se mantiene prácticamente igual que cuando se inauguró, además, cuenta con una librería en su interior.
- Caffè degli Specchi. Situado en la misma plaza de la unidad de Italia, y gracias a esto, sirve para reunir a la gente más importante de la ciudad.
- Caffè Stella Polare. Este famoso café fue una sala de baile durante la II Guerra Mundial, donde las jóvenes triestinas encontraban pareja entre los numerosos soldados norteamericanos que frecuentaban el café.
- Caffè Tommaseo. Se trata del café más antiguo de todos, con una elegancia y sofisticación características de otra época. Era frecuentado por escritores como James Joyce, Umberto Saba o Italo Svevo.
- Antico Caffè Torinese. Cuenta con un local de estilo Art Noveau y está especializado en cocktails.
- Caffè Pirona. Está muy bien situado, junto al Canal Grande, y tiene mucho espacio en su interior.
Zona comercial
Las calles del centro de la ciudad nos permiten dar un paseo agradable lleno de tiendas y restaurantes, algunas de estas calles son: Via San Nicolò, Borgo Teresiano, Piazza di Cavana, Viale XX Settembre y Via Torino. Por la noche, la ciudad se anima y las calles se llenan de gente disfrutando de su agradable clima.
Tranvía Opicina
Este histórico tranvía de madera nos traslada al pasado, se puso en funcionamiento en 1902, y nos permite disfrutar de unas vistas espectaculares de la ciudad (en la parada Obelisco) que permiten ver Trieste y el mar Adriático con una bonita perspectiva. Durante un tramo, dada la pendiente de la zona, el tranvía se transforma en funicular.
El tranvía se toma en Piazza Oberdan y tiene un recorrido de cinco kilómetros, hasta la plaza Oberdan; su billete es el mismo que el de los autobuses.

Mirador Bellavista
En las afueras de Trieste, en una colina en una zona residencial, se encuentra este mirador que ofrece unas bonitas vistas.
Kleine Berlin
Kleine Berlin es el mayor de los sistemas de túneles antiaéreos que hay en la ciudad y se trata de un lugar bastante desconocido, incluso para los locales. Hay dos zonas de túneles:
- Sección alemana: sistema construido por el ejército alemán en 1943, servía como almacén y refugio antiaéreo.
- Sección italiana: la parte hecha por las autoridades locales para refugiar a la población civil.
Ambas secciones tienen bastantes diferencias al verlas, ya que la zona alemana está bastante mejor construida y conservada que la italiana.
Este sistema de túneles sólo se puede visitar el último viernes de cada mes y con reserva previa, habiendo visita guiada a las 17:30 y a las 20. Para reservar necesitarás mandar un email a kleineberli@cat.ts.it especificando el número de personas y la hora elegida, la visita cuesta 5€ y sólo se puede pagar en efectivo al llegar a la hora programada. La visita puede ser en dos idiomas, inglés o italiano, y la dan voluntarios del Club Alpino de Trieste.
Barcolana
Este patrimonio inmaterial es el evento más famoso de la ciudad. Cada segundo domingo de octubre, en el Golfo de Trieste, se celebra el evento náutico más multitudinario del mundo. Esta regata de vela reúne a más de 2.000 barcos y 30.000 personas en alta mar, tanto a marineros expertos como a aficionados.
El emocionante tramo final se lleva a cabo delante de la conocida Piazza Unità d´Italia. El evento tiene un importante impacto en la ciudad, que se viste de gala durante todo el fin de semana con numerosos planes culturales paralelos a la regata.

Orto botanico di Trieste
Este jardín botánico es un buen sitio para los amantes de la naturaleza y los espacios verdes. Este parque se abrió al público en 1873 y está dividido en varias zonas. El jardín está situado en el borde del parque Farneto y sólo abre de marzo a octubre.
Museo della Bora
Una característica de la ciudad de Trieste es su indomable viento, es tan importante para la ciudad que tiene hasta un museo. En la ciudad hay cuerdas por las calles para que la gente pueda caminar agarrados a ellas; además de una cultura popular de canciones y poemas sobre la Bora.
Muy cerca del Arco de Riccardo se encuentra la Via della Bora, donde parece ser que este viento se siente todavía con más fuerza.
Museo Revoltella
Esta galería de arte moderno fue fundada en 1872 por el barón Pasquale, un importante personaje de la sociedad triestina del siglo XIX; y es, probablemente, el museo más famoso de la ciudad. El museo está ubicado en la que fue la casa de este veneciano que adoptó a Trieste como su hogar en el siglo XIX.
Esta muestra alberga pinturas del siglo XIX y XX de varios artistas italianos, esculturas neoclásicas y muebles de época. El museo cierra los martes por descanso semanal.

Otros museos
- Museo Sartorio. Situado en una mansión burguesa del siglo XIX con bonito jardín nos permite ver esculturas, muebles y obras de arte desde la Edad Media hasta el siglo XX.
- Museo de Antigüedades JJ Winckelman. Este museo, situado junto a la catedral, se fundó en el siglo XIX con la idea de conservar la historia antigua de la ciudad. Su entrada es gratuita y está abierto de miércoles a domingo.
- Museo de Arte Oriental. Este museo gira sobre todo en torno a China y Japón y aquí podemos ver objetos muy variados como pinturas, grabados, esculturas, vestimentas… Su entrada es gratuita.
- LETS Museo de la Literatura de Trieste. Este museo está dedicado a los escritores más conocidos de la ciudad, como James Joyce, Italo Svevo y Umberto Saba. En su interior nos encontramos con una librería. Su entrada es gratuita.
- Museo del Risorgimento. El Risorgimento es el proceso histórico y político que finalizó con la unificación de Italia, así que aquí podemos conocer la relación de Trieste con este movimiento, con varios documentos, fotos y pinturas; ya que la ciudad fue un lugar clave de ideas patrióticas italianas, debates y movimientos culturales que contribuyeron a la unificación italiana. Está abierto de jueves a domingo y su acceso es gratuito.
- Museo Postal y telegráfico de Mitteleuropa. Este museo gratuito expone la historia de los servicios postales y telegráficos de Europa Central desde el siglo XIX.
- Museo del mar. La historia de Trieste no sería la misma sin la historia marítima, así que tenía que haber un museo con maquetas de distintos barcos e instrumentos científicos usados en la navegación.
- Museo de la Civilización de Istria, Rijeka y Dalmacia. Debido a que la ciudad fue la meta del éxodo juliano – dálmata tras la Segunda Guerra Mundial, este museo gratuito ayuda a preservar la historia y cultura italiana presente en esa zona.
- ITS Arcademy Museum of Art in Fashion. Museo dedicado a la moda contemporánea de Italia.
- Museo de Historia Natural. Este museo alberga colecciones de zoología, botánica, geología y paleontología; especialmente del área del Adriático.
- Museo Bélico por la Paz “Diego de Henríquez”. Este museo, situado junto al Museo de Historia Natural, alberga una colección de vehículos, ropaje, armas y objetos relacionados con la guerra y exhibe el impacto de ambas Guerras Mundiales en la ciudad. Su nombre se debe a un coleccionista que recopilaba reliquias de guerra.
- Casa – museo Morpurgo. Esta exhibición está situada en la antigua residencia del triestino Carlo Morpurgo, un aristócrata adinerado del siglo XIX. Aquí encontrarás obras de arte, muebles y objetos históricos.
Cueva gigante de Trieste
Esta espectacular cavidad kárstica de casi 100 metros de altura nos permite explorarla recorriendo unos 850 metros, bajando hasta una profundidad de 100 metros.

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